phone_in_talk+34 687 442 081 location_onCalle San Patricio, 10, 3ºD. Murcia

Qué ofrezco

en el centro y en las sesiones.

Mujer escribiendo en un cuaderno junto a una taza de café, sentada a una mesa junto a la ventana

Muchas personas acuden a terapia después de haber intentado resolver por sí mismas o con otros medios aquello que les preocupa durante mucho tiempo. A menudo llegan a consulta cansadas, frustradas y con la sensación de haber agotado todos sus recursos, buscando en la terapia psicológica una nueva forma de afrontar su malestar.

Por eso, lo más importante para mí como profesional de la psicología es que desde la primera sesión, cada persona encuentre un espacio cercano y libre de juicios donde pueda expresarse con confianza. Un lugar seguro en el que sentirse escuchada y comprendida, y desde el que comenzar a trabajar, a su propio ritmo, hacia el cambio y un mayor bienestar emocional.

¿Qué pasa en la primera sesión de terapia psicológica?

La primera vez que una persona acude a terapia psicológica suele sentir nervios, cierta ansiedad, vergüenza o incluso no saber muy bien qué decir ni por dónde empezar. Hablar con alguien que todavía no conocemos sobre nuestros miedos, preocupaciones o pensamientos más íntimos puede resultar difícil al principio.

Es mi labor como psicóloga crear un espacio seguro, cercano y libre de juicios, donde la persona pueda expresarse a su ritmo, sentirse escuchada y construir poco a poco una relación basada en la confianza y la confidencialidad.

La primera sesión de terapia psicológica nos permite conocernos, comprender de forma general qué está ocurriendo y qué ha llevado a la persona a pedir ayuda.

Al final de la sesión dedicaremos unos minutos a saber cómo se ha sentido la persona, si considera que he comprendido lo que necesitaba transmitir y si desea que trabajemos juntas. Si la respuesta es afirmativa, se establecen los primeros objetivos terapéuticos, se propone una primera tarea para realizar entre sesiones y concretamos la fecha de nuestra próxima sesión, normalmente a los quince días.

Cuatro macetas blancas con musgo verde, rojo y naranja, vistas desde arriba

A partir de la segunda sesión de terapia psicológica

En la segunda sesión se profundiza en cómo funciona y se mantiene el problema en la vida de la persona. Hay que comprender qué ocurre, cómo se afrontan determinadas situaciones, qué pensamientos, emociones y conductas aparecen, ya que todo ello influye en su malestar.

Es necesario profundizar también en las soluciones que se han intentado hasta el momento. Cuando algo nos preocupa o nos hace sufrir, es natural intentar resolverlo de diferentes maneras y hacemos cosas que parecen lógicas en un primer momento. Sin embargo, algunas de esas soluciones que tratan de aliviar el problema a corto plazo, lo mantienen en el tiempo.

Comprender este funcionamiento es una parte fundamental del proceso terapéutico. Más que centrarnos únicamente en por qué apareció el problema, analizamos cómo funciona en el presente, qué lo mantiene y qué podemos empezar a hacer de forma diferente para generar un cambio.

Con toda esa información, comenzamos a definir los objetivos de la terapia y una intervención psicológica personalizada, incorporando estrategias y herramientas concretas que la persona pueda poner en práctica en su vida cotidiana. El objetivo es que el trabajo realizado en consulta se traduzca progresivamente en cambios fuera de ella.

A partir de la tercera sesión, el trabajo terapéutico consiste en revisar las tareas y estrategias propuestas en terapia. Se analiza qué ha funcionado, qué ha resultado más difícil y qué se ha aprendido de esa experiencia. Hacer las tareas entre sesiones sirve para comprender mejor el problema y decidir cuál debe ser el siguiente paso. Se pueden mantener las estrategias que están generando cambios, modificarlas o introducir otras nuevas que nos permitan seguir avanzando hacia los objetivos terapéuticos.

A medida que la persona adquiere herramientas y gana autonomía las sesiones de terapia se van espaciando progresivamente, pasando a ser cada tres semanas y luego a una vez al mes, etc. Este espacio permite consolidar y reforzar los recursos adquiridos en situaciones reales y comprobar que los avances pueden mantenerse fuera de la consulta.

Tú eliges hacia dónde y tú eliges hasta cuando, porque tu camino es un asunto exclusivamente tuyo.

Jorge Bucay